Pienso, cuando lo veo ahí, en la estantería, tan concentrado en su vaivén, que el movimiento del brazo es una especie de dinamo que genera por sí misma energía y que eso, de alguna forma, se transforma en buena suerte. Seguramente sea mentira, pero yo por si acaso ya he comprado un paquete grande de pilas para cuando se le acaben las que lleva puestas. Otras veces, observándolo, un escalofrío me recorre el cuerpo y no puedo evitar imaginar que una cámara espía china esta metida dentro de ese adorable cuerpecito bañado en purpurina; registrando cada uno de mis movimientos, cada uno de nuestros movimientos. Un plan inverosímil pero, justamente por eso, perfecto. Así que atentos, nos os descuidéis nunca, "ellos" nos observan...
jueves, 13 de enero de 2011
dÁnDoLe Al MaNuBriO
domingo, 9 de enero de 2011
sABorEs mADrileÑoS
La primera vez que la probé fue en Madrid, durante aquellos meses en los que viví en el corazón de la capital del reino. Fue en el Delic, cerca de casa, en la plaza de la Paja. Un garito conocido por su ambiente chic y bohemio, pero sobre todo, por su tarta de zanahoria. Buscando por internet encontré varias recetas, hice una mezcla y tachán, éste fue el resultado (véase la foto adjunta). No es que sea perfecta, falta mejorar algunas cosillas, pero el sabor se aproxima bastante a ese recuerdo madrileño. La próxima vez os invito a un trozo.
martes, 4 de enero de 2011
eL mIstERrIOSo nIñO dEL aNtiFaZ
Mira esta imagen, mírala bien. Hay en ella algo inquietante y no, no son esas manos enguantadas en blanco (a lo Michael Jackson) de niño recién comulgado. No, no es eso. Te dejaré un poco más de tiempo para que observes con detenimiento...
¡Ah, por fin! ¡Lo has visto! Ese niño al fondo, a la izquierda de la imagen. Un niño inspeccionando desde la distancia la pose de los tres hermanos ante la típica foto familiar, recordatorio de la primera comunión de un chaval cualquiera. Una instantánea que debía ser algo anodino y sin sorpresas (documentar un acontecimiento supuestamente importante) se ha convertido para mí en un agujero negro de preguntas sin respuesta:
¿Qué hace un niño ataviado con un antifaz de superhéroe ahí?
¿Quién era?
¿Qué miraba con tanto interés?
¿Por qué llevaba un antifaz?
¿Es inocencia o insolencia lo que desprende su gesto?
....
Pero sobre todo:
¿qué tipo de super-poder tendría?
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